
Continúa la dinámica de la confrontación, el abuso y la persecución
El gobierno persigue a la autonomía cruceña
Hace un par de semana expresamos nuestro escepticismo en torno a la reunión entre el Gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, y el Presidente del Estado, Evo Morales, pues recordábamos que se realizaron muchos encuentros de este tipo, pero que finalmente resultaron meros espectáculos políticos que no llevaron a una verdadera reconciliación de partes, lo que hubiera dando inicio a un trabajo tesonero por el desarrollo del país y la solución de los tantos problemas que nos aquejan.
Hoy lamentamos confirmar nuestras dudas con las declaraciones realizadas tanto por el Vicepresidente del Estado como por el Gobernador Costas.
Por un lado, el gobierno central ha iniciado un proceso en contra de al menos veinticinco personas en Santa Cruz, por la realización del referéndum para la aprobación del Estatuto Autonómico de dicho Departamento. La demanda se basa en que se habría utilizado recursos públicos para un fin que no contaba con la aprobación de
Y es que esta demanda es absurda, pues cualquier ciudadano con un mínimo de sentido común podría afirmar, sin temor a equivocarse, que, de haberse solicitado la aprobación del gobierno para realizar aquel referéndum, ésta habría sido negada rotundamente. Sin embargo de lo que se trató fue de la realización de una consulta popular a través del mecanismo del referéndum, derecho consagrado por la anterior Constitución, y por una Ley Marco del Referéndum, que facultaba a los gobiernos departamentales a llevar adelante este tipo de consultas.
Por otro lado, el Gobernador de Santa Cruz ha acusado al Vicepresidente de haber cometido delitos de corrupción, terrorismo y narcotráfico, para variar, y como se ha hecho costumbre tanto en autoridades del gobierno central como en otras, sin presentar ninguna prueba de las acusaciones vertidas.
Creemos que, en primer lugar, esta no es más que una estrategia del oficialismo para continuar inviabilizando a la oposición, a través de la persecución contra sus líderes, debilitándola institucional y políticamente, y distrayendo cualquier posibilidad de rearticulación o de gestión, en base a juicios de todas índoles.
En segundo lugar, el Vicepresidente, como individuo, es un terrorista confeso que fue beneficiado por la retardación de justicia, que le permitió salir de la cárcel sin sentencia condenatoria, a pesar de las muchas pruebas y de su propia confesión en contrario. Y el gobierno del MAS, es verdad, es el más permisivo con la producción de coca y con el narcotráfico que se haya conocido.
En tercer lugar, y mucho más preocupante: Esta es una señal de que la dinámica política de la confrontación, el enfrentamiento, el abuso de poder y la persecución, no va a cambiar demasiado, postergando la solución de los problemas de Bolivia, como son la pobreza y la falta de oportunidades.
Los Editores, Bolivia Democrática