Jueves, 24 de Mayo, 2012
3 de Julio 2010

Voz Democrática
Sábado
, 3 de Julio, 2010

Una reforma constitucional sería necesaria

La lucidez del Presidente Morales



"Está bien que las minorías tengan representación. Pero esta forma de obtener la representación parlamentaria, solamente con 500 ó 1.000 votos, frente a 120.000, también es otra forma de discriminación".

 

Con esta afirmación, el Presidente del Estado Plurinacional, Evo morales Ayma, habría dado una señal de lucidez y límites de racionalidad frente a una de las demandas de las naciones indígenas. Debemos lamentar que dicho razonamiento entre en debate tan tarde, y que no se lo haya puesto sobre la mesa antes de aprobar el texto constitucional que hoy está vigente.

 

Sin embargo, aunque la tardanza constituye mayores dificultades, siempre es mejor que no entrar en consciencia de la realidad nunca.

 

Retrospectivamente, se debe recordar que inicialmente se instaló el discurso de que las naciones y pueblos indígena originario campesinos merecerían, por haber sido víctimas en algún tiempo, tratos especiales y privilegios particulares como compensación. Ello condujo a la posterior introducción, dentro del texto constitucional, de elementos que consolidasen aquellos privilegios, desequilibrando el valor del voto ciudadano, en el caso al que hace alusión el Presidente, o inviabilizando las posibilidades de inversión, en el tema del derecho a consulta de los indígenas.

 

Hoy, el acercamiento a la racionalidad que parecen mostrar, en algunos aspectos, las autoridades del gobierno, conlleva una tremenda dificultad, y es que aunque se haya descubierto al fin la poca practicidad o justicia de algunos derechos, éstos siguen siendo tales por estar consagrados en la Constitución Política del Estado. Por lo tanto, no cumplirlos representa una acción que atenta contra los preceptos constitucionales.

 

Es por ello que, si la acción racional y práctica se quiere mantener, pero si además se quiere ejecutar dentro del marco de la legalidad, es necesario que en el país se instale un debate general sobre la urgencia de reformar la Constitución.

 

Previo a esto, habrá que reducir la intensidad de la fiebre populista, convenciendo a quienes a través de la reforma constitucional recibieron preferencias y privilegios, de que lo único que se busca es reparar injusticias o excesos que se cometerían, de aplicarse tal y como está, sin necesidad de retirarles derechos a su reconocimiento como culturas e identidades diferentes.

 

Este proceso estará mayoritariamente en manos del partido de gobierno, puesto que vista la distribución del poder dentro del escenario político, es evidente que las decisiones no pasan por la voluntad de las fuerzas opositoras. Quien tiene la batuta para conducir el país de manera más racional, ahora más que nunca, es el Movimiento al Socialismo.

 

Los Editores, Bolivia Democrática
Sábado, 3 de Julio, 2010


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