




Durante los actos de conmemoración del 227 natalicio del libertador Simón Bolívar en Caracas, Chávez aseguró que Estados Unidos (EEUU) prepara un magnicidio en su contra y advirtió que él asumió que su destino es morir.
"Lo sé, estoy condenado a muerte, pero no voy a ceder ante el chantaje y las amenazas, y llamo al pueblo venezolano a no ceder, a no dejarse confundir ni atemorizar", dijo.
En Bolivia la reacción de la oposición al gobierno de Evo Morales, aliado de Chávez, no se dejó esperar. Miembros de la principal bancada opositora en el Legislativo calificaron de "penosa sobreactuación" y de "tragicomedia griega" las expresiones de Chávez.
Para el diputado paceño Andrés Ortega, Chávez busca asemejarse a Salvador Allende por el impacto emotivo que tuvo el desenlace de la vida del ex presidente chileno en el imaginario latinoamericano.
"No hay parangón posible entre uno y otro pero sugerir que se correrá el mismo destino es una muestra de lo pretencioso que puede ser el autócrata venezolano", afirmó.
"Mira que creer que está a la talla de Bolívar o decir que se inmolará como Allende es demasiada pretensión para un militar poco instruido y ambicioso que no le llega ni a los tacos al líder socialista chileno", agregó.
Para la diputada cochabambina Paola Zapata, Chávez prepara el terreno para justificar su eventual caída cual si fuera obra de fuerzas externas a Venezuela.
La legisladora incidió en la enorme distancia intelectual y política entre Chávez y Allende y más bien aseguró que la vida del venezolano se parece más a la del ex dictador argentino Leopoldo Galtieri.
"Es una vergüenza, querer victimizarse, martirizarse en vida y pero aun querer compararse con Bolívar, como sugiriendo que a alguien le interesaría golpear a un chavismo que languidece víctima de su propia avidez", dijo.
"Más que a Allende, se me ocurre que la vida de Chávez se parece a la de (Leopoldo) Galtieri, el militar argentino que orquestó la Guerra de las Malvinas con Gran Bretaña para cubrir su impopularidad y salvar su gobierno del descontento popular en la Argentina de principios de 1980", afirmó.
El diputado cruceño Moisés Salces dijo que Chávez buscaba evocar la gesta de grandes próceres latinoamericanos y explotar la sensibilidad continental con un "numerito de teatro patriotero y de mal gusto".
"Es mucho cinismo, el verdugo de las democracias latinoamericanas declarándose víctima de magnicidio. Sólo le falta incendiar Caracas y sentarse a llorar con una lira", ironizó.
Fuente: El Diario